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Todavía recuerdo la primera vez que visité Madrid el año 2007, alguien me dijo, tú que eres un poco sensible no te vayas a sentir cuando un español (madrileñ@) te hable fuerte o te de el cambio de tu compra, no están enojad@s y no tiene nada que ver contigo, son un poco bruscos, y a la vez, muy amables.

La verdad es que fue tal cual mi primera experiencia en este país. Sentí en primer lugar que hablaban muy fuerte y que se enojaban con facilidad, y bueno, han pasado 7 años y sigo pensando lo mismo, en comparación con mi país de procedencia (Chile), los españoles efectivamente hablan algo fuerte y son muy apasionados para conversar, además de directos. En muchos países de Latinoamerica solemos evitar enfrentar al otr@, lo cual es una costumbre un poco complicada, pues la gente aquí suele decirte lo que piensa cara a cara, sin rodeos y con respeto.

Otra característica de los españoles que viven en Madrid, es que no te preguntan cuestiones personas tales como tú apellido, procedencia, estudios o a qué te dedicas. A diferencia de Latinoamerica, y especialmente en Chile, hay tres preguntas que pareciera son indispensables para saber con quién estás conversando. Estas son: dónde vives, dónde estudiaste, qué haces. No me referiré a si estas costumbres son buenas o malas, sin embargo, te puedo decir que es bastante liberador, pues es una sensación de que al menos conversando…somos todos iguales.

¿Se puede hablar de un carácter español?

Mi respuesta prácticamente con piloto automático es que no, pues España está compuesta por un sin número de culturas, regiones, lenguas y costumbres que sin duda hacen que dependiendo del lugar que provengan, el ciudadan@ de este país sea muy disímil de otr@. Sin embargo, y dado que este blog se refiere a Madrid, puedo decir que son personas muy solidarias. Parece algo de sentido común, pero siempre saludan aún cuando no te conozcan si te topas con ellos en un ascensor o entrando a un edificio; te piden disculpas en caso de que te golpeen sin querer. Por ende, son bastante respetuos@s en el trato. Y qué decir de los bares, los mozos y dependientes son alegres y suelen conversar con los parroquian@s asiduos al lugar, y aún cuando no te conozcan, te hacen sentir como en casa.

Dada las múltiples culturas que circulan por esta ciudad, no es extraño ver en el metro, bares, y parques; personas provenientes de los más diversos lugares. Madrid, refugia a muchos latinomerican@s que principalmente han venido a buscar oportunidades labores. Provenientes principalmente de Perú, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Honduras, est@s extranjer@s se integran y mezclan con los español@s tal como en tiempos de la “Conquista”, esta vez eso si, de forma pacìfica. ¿Será una especie de vuelta a casa?, a veces así parece, pues la relación de los madriñeñ@s con estas personas tiene las más diversas formas, y contexto, conociéndose y reconociéndose costumbres similares que se han ido modificando en ambos lados del “Charco”.