Wat Arun y río Chao Phraya

Esta semana invité a es escribir a Madrid más cerca de ti a un amigo. Se trata de Hernán con quien tenemos en común el ser chilenos, periodistas y viajeros. Vive en Valparaíso y ha viajado por América, Europa y Asia. La vida en la ciudad y sus viajes los registra en crónicas y fotografías que publica en el blog Apuntes y Viajes. Además distribuye sus contenidos en Twitter, Facebook, Instagram y Tumblr.

Hace un tiempo junto a su pareja realizó un viaje inolvidable a Bangkok, y en este artículo nos cuenta lo que vio e hizo durante los cuatro días de estadía en este lugar experiencias que de seguro te serán de gran utilidad si algún día te animas a conocer esta increíble parte del mundo. Su relato entonces comienza así…

Cuatro días en Bangkok

Bangkok fue nuestra puerta de entrada para el Sureste Asiático. En la capital de Tailandia estuvimos cuatro días, donde dimos prioridad a las caminatas por la ciudad, visitar los templos, disfrutar la comida callejera y recorrer sus alrededores.

El primer día llegamos justo para hacer el check in en el hotel. Dejamos nuestras cosas, almorzamos un pad thai y partimos con rumbo al Barrio Chino. Para llegar hasta ahí navegamos en ferry por el río Chao Phraya. De vuelta tomamos un tuk tuk y en la noche paseamos por calle Rambuttri.

El tráfico de Bangkok

(Tráfico de Bangkok y a la dercha de la fotografía los tuk tuk)

El segundo día nos dedicamos a los templos. Por la mañana fuimos al Wat Pho, donde se encuentra el Buda recostado, y al Gran Palacio, donde recorrimos el hermoso complejo del Wat Phra Kaew y lo que fuera la residencia real hasta hace unos años atrás.  Almorzamos en un puesto de comida callejera y por la tarde ascendimos el Wat Arun, al otro lado del río Chao Phraya. Lugar donde fuimos bendecidos por un monje budista, impregnándonos de buena vibra para todo el viaje.

Wat Phra Kaew.

(Wat Phra Kaew)

El tercer día visitamos la ciudad antigua de Ayutthaya y sus distintos emplazamientos: Wat Phu Khao Thong, Wat Lokaya Sutha, Wat Yai Chaya Mongkol, Wat Maha That y Wat Phra Si Sanphet. En el lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, las ruinas de la ex capital tailandesa se levantan gloriosas desde las cenizas.

Wat Yai Chaya Mongkol. Ayutthaya

(Wat Yai Chaya Mongkol. Ayutthaya)

El cuarto día fuimos por la mañana al mercado de Samut Songkhram, ubicado sobre una línea de tren, y al mercado flotante de Damnoen Saduak. Almorzamos en la calle nuevamente y por la tarde tomamos el tren a Chiang Mai.

Mujeres en el Mercado Flotante de Damnoen Saduak

(Mujeres en el mercado flotante de Damnoen)

Bangkok es increíble. La ciudad es gigante, pero amable y acogedora a la vez. El budismo encandila por la armonía de sus templos y la tranquilidad de los monjes. El aliño de la comida local hace arder la boca, invitando a beber una cerveza bien helada. Bangkok realmente es un destino inolvidable, al que me encantaría regresar.

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¡Gracias y hasta la próxima!